Autora: Rebeca Zabaleta González, investigadora en la Universidad de Burgos en el grupo Educación, Inclusión y Tecnología.
¿Alguna vez has escuchado o leído la frase “Sin salud mental no hay salud”? Hace ya dos décadas que la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2004), en uno de sus informes, puso de manifiesto la afirmación con el objetivo de poner el foco en la promoción de la salud mental, ya que es un tema que afecta a todas las sociedades y se relaciona con su desarrollo.
A nivel personal, la salud mental se relaciona con el bienestar emocional, psicológico y social. Tras la pandemia de la COVID-19 ha aumentado la preocupación general sobre este tema y se ha constatado un incremento de la prevalencia de los problemas de salud mental, especialmente en los y las jóvenes, pero queda la duda de si ha aumentado la prevalencia, es decir, el número de casos, o sencillamente lo que ha aumentado es la sensación de vulnerabilidad, y con ello, que se habla más de la salud mental y se pide más ayuda.
La adolescencia, comprendida entre los 10 y los 19 años, es de por si un periodo complejo debido a los numerosos cambios físicos, emocionales y sociales que se producen (OMS, 2021). Asimismo, es una etapa crucial para el diagnóstico y abordaje de los problemas de salud mental, ya que la mayoría de ellos se desarrollan antes de los 14 años (UNICEF, 2020).
Un estudio reciente desarrollado por la Fundación Manantial (2023) refleja la preocupación de los y las jóvenes por su salud mental y considera que este grupo está más abierto a hablar de sus emociones y necesidades de apoyo, ¿pero con qué espacios cuentan los y las jóvenes para poder hablar de su salud mental? Centrándonos en la ciudad de Burgos y fuera de la red de salud mental (ámbito sanitario), son prácticamente nulos los espacios con los que este grupo de población cuenta.

Desde la Universidad de Burgos, como centro de investigación y, con la finalidad de contribuir al desarrollo de la sociedad, llevamos desde 2017 trabajando para favorecer la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental a través de la formación, concretamente con el desarrollo del Programa ¡Acompáñame!
En sus comienzos, esta iniciativa estaba dirigida a personas con problemas de salud mental que participaban en una entidad social hasta que, en marzo de 2023, tras una noticia publicada en el Diario de Burgos, una alumna de la Universidad de Burgos se interesa por la formación.
Esto sirvió de punto de reflexión sobre las necesidades en torno a la salud mental de los y las jóvenes, por lo que se desarrolla ¡Acompáñame! – Universidad y en octubre de 2023, en la Facultad de Educación, se pone en marcha la formación.
Se trata de un curso de formación de 25 horas de duración dirigido a alumnado universitario (y egresados en los últimos años), que cuentan con un diagnóstico en salud mental. El curso se basa en el apoyo entre iguales en salud mental y la experiencia vivida es el eje transversal de la formación. La finalidad última de ¡Acompáñame! – Universidad es el desarrollo de Grupos de Ayuda Mutua (GAM) para población joven, debido a la falta de espacios que las personas jóvenes interesadas en la formación manifestaron.

Los GAM son espacios donde personas con experiencias similares se reúnen para intentar superar o mejorar dicha situación (Sampietro y Sicilia, 2019). El alumnado universitario que completa con éxito el curso formativo estará capacitado para gestionar un GAM. La implementación de este nuevo recurso se prevé para el próximo curso académico (septiembre 2024) y puede aportar numerosos beneficios a las personas que acudan a ellos, como los recogidos en la Figura 1.

Desde el punto de vista de las personas que ya se han formado con ¡Acompáñame! – Universidad estos GAM dirigidos a población joven pueden tener un impacto positivo, algunas de sus aportaciones se recogen en la Figura 2.

Sin embargo, es necesario hacer alusión al estigma relacionado con la salud mental, es decir, los estereotipos, prejuicios y la discriminación que sufren las personas con problemas de salud mental y, concretamente al estigma social, que se corresponde a las actitudes de las mayorías sociales hacia los diferentes colectivos (Brea y Gil, 2016).
Este estigma dificulta que las personas pidan ayuda y reciban la atención necesaria, en este caso concreto, el estigma social, según han recalcado las personas participantes en esta primera edición de la formación, ha sido la principal barrera para que el estudiantado universitario se interesara y formara con ¡Acompáñame! – Universidad y, además consideran que “va a ser muy difícil implementarlo [los GAM] en el contexto universitario por el estigma, pero creemos que si se llega a ello va a ser súper enriquecedor” (P3), ya que la Universidad “es un espacio propenso a tener un problema de salud mental. Así que, qué mejor sitio para implementar esto” (P1).
El estigma dificulta la recuperación de las personas con dificultades en salud mental y hacerle frente es cosa de todas y todos y para ello, es necesario implementar acciones de sensibilización y prevención que fomenten la inclusión de las personas con problemas de salud mental en la comunidad. Además, el apoyo social es crucial en el proceso de recuperación de las personas.

Las personas con experiencia vivida en salud mental tienen un papel fundamental en todo ello, ya que el contacto en primera persona es la principal estrategia para abordar el estigma debido a que tienen “la capacidad de hacerlo desde dentro” (P2). Por lo que las y los jóvenes formados con ¡Acompáñame! – Universidad podrán desempeñar una doble función: sensibilizar a sus iguales en torno a la salud mental y facilitar GAM dirigidos a jóvenes.
Por nuestra parte, desde la universidad, continuaremos trabajando con el objetivo de promover la salud mental de las personas, evaluaremos la experiencia del GAM, daremos a conocer los posibles beneficios de este tipo de iniciativas y promoveremos que esto no quede en una mera experiencia puntual si no que se consolide como un servicio público para todos los y las jóvenes que deseen usarlo. Asimismo, se pretende continuar con nuevas ediciones de ¡Acompáñame! – Universidad para que estos y estas jóvenes, a través de su experiencia vivida puedan también contribuir a reducir el estigma hacia la salud mental.
Referencias bibliográficas
Brea, J. y Gil, H. (2016). Estigma y salud mental una reflexión desde el trabajo social. Trabajo Social Hoy, 78, 95-112. https://dx.doi.org/10.12960/TSH.2016.0012
Fundación Manantial (2023). Informe #Rayadas. La salud mental de la población joven en España. Fundación Manantial. Disponible en: https://www.fundacionmanantial.org/wp-content/uploads/2024/01/INFORME-RAYADAS-SALUD-MENTAL-JOVENES-FUNDACION-MANANTIAL.pdf
Organización Mundial de la Salud (2004). Promoción de la salud mental. OMS.
Organización Mundial de la Salud. (2021, 17 noviembre). Salud mental del adolescente. [Comunicado de prensa]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health
Sampietro, H.M. y Sicilia, L. (2019). Guía para los Grupos de Ayuda Mutua de Salud Mental en primera persona. ActivaMent Catalunya Associació
UNICEF (2020). Salud mental e infancia en el escenario de la COVID-19. UNICEF. Disponible en: https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/COVID19_UNICEF_Salud_Mental.pdf
Este artículo ha participado en el VII Concurso de Artículos de Divulgación Científica de la Universidad de Burgos.


