Autor: Luis Garzón Guillén.

En este artículo reflexiono sobre la brecha generacional en España y cómo ha cambiado con el paso, primero a la modernidad y, más recientemente, a la postmodernidad. Para enfocarlo de forma más amena, partiré del análisis del cine español de las últimas décadas. Parte de las reflexiones que aquí expongo están más desarrolladas en una ponencia presentada en el XIV Congreso Español de Sociología (Garzón, 2022).

La modernidad (Solé, 1998) en un territorio, no solo implica cambios técnicos, sino también de mentalidades, así cómo la existencia de una élite ilustrada autóctona. Y es aquí donde yace la principal diferencia entre España con otros países de su entorno, notablemente con Francia y Reino Unido. España no experimentó un tránsito a la modernidad equiparable al de esos países, ya que aquí las fuerzas reaccionarias retuvieron el poder más tiempo y retrasaron la modernidad, como ha mostrado el historiador José Álvarez Junco (Álvarez Junco, 1999). Así, España llega al siglo XX con una sociedad, que, salvo en País Vasco y Cataluña, era todavía una sociedad premoderna. Es por ello que el proyecto modernizador de la Segunda República encontró resistencias desde un principio, culminando en la guerra civil y la dictadura franquista.

De hecho, la modernización en España se produce en el contexto de la última etapa de la dictadura franquista, bajo la etiqueta del llamado “desarrollismo”. En películas como “Vida Coyungal sana” (1974) y “Miedo a salir de noche” (1980), José Sacristán fue la encarnación del varón socializado en valores tradicionales (premodernos), que sin embargo deseaba progresar en la modernidad. Son películas que muestran la contradicción entre un mundo laboral y económico que cambia rápido mientras los cambios socioculturales son más lentos.

La modernidad en la España del tardofranquismo implicaba vivir y trabajar en un entorno urbano, cumplir un típico horario laboral del taylorismo (las “9 to 5” de los Estados Unidos, que en España se alargaban más por nuestros horarios de comida y de cena) y tener aspiraciones de movilidad social ascendiente. Era además una modernidad fuertemente masculina, ya que el franquismo mantenía y reforzaba una desigualdad de género que en España era más pronunciada que en otros países de Europa.

El cine español “moderno” se puede considerar que inicia plenamente con películas como “Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón” (1980) de Pedro Almodóvar. Las primeras películas de Almodóvar trazan el relato de una sociedad que se iniciaba a las drogas, el sexo sin ataduras y la música moderna. Es de destacar que el primer cine de Almodóvar parece ignorar la existencia del mundo del trabajo “moderno”, al ser sus protagonistas ya mujeres amas de casa, ya personas pertenecientes al lumpenproletariado.

En la década de 1990 se estrenan en España las primeras películas de corte posmoderno. “Historias del Kronen” (1995), dirigida por Montxo Armendariz y protagonizada por Juan Diego Botto en uno de sus primeros papeles en el cine español, ilustra cómo de diferentes son los jóvenes del fin de siglo a los de la transición. Lo que antes era una juventud que se divertía con la cultura y que se comprometía en su sociedad, a mediados de la década de 1990 ha pasado al nihilismo posmoderno.

La película española más decididamente postmoderna es, sin embargo, “Abre los ojos”, de Alejandro Amenábar, estrenada en 1997. César (Eduardo Noriega) es el prototipo de triunfador postmoderno, que tiene sus necesidades materiales más que cubiertas. Dos hechos, sin embargo, lo cambiaran todo. En primer lugar, el encuentro con Sofía (Penélope Cruz), que representa el ideal moderno del amor romántico. En segundo lugar, un accidente de coche provocado por Nuria (Najwa Nimry), uno de sus ligues esporádicos, que le desfigura y por tanto destruye la perfección de su vida. La conclusión de la película, digna de las novelas de Philip K. Dick, es que aún teniendo la posibilidad de arreglarlo todo con su mente, el ser humano sigue poniéndose barreras.

El cine español postmoderno parece renunciar tanto a recordar el pasado (la premodernidad) como a planificar el futuro (como harían los modernos). Es un cine presentista que glorifica la velocidad y renuncia a todo proyecto racional.

La España de fines del siglo XX e inicios del siglo XX se caracterizó por índices de desempleo en aumento y el alargamiento de la juventud. Siguiendo al sociólogo Hartmut Rosa (2015), el tiempo postmoderno es el tiempo de la aceleración social.

El siguiente cuadro detalla las principales características de los tres periodos: premodernidad, modernidad y posmodernidad.

PREMODERNIDAD: ANTES DE 1970
(TRAYECTORIAS MARCADAS POR LA COMUNIDAD Y NO POR EL INDIVIDUO. SOLIDARIDAD MECÁNICA)
MODERNIDAD: 1970-1990
(TRAYECTORIAS DEFNIDAS POR EL INDIVIDUO. INCREMENTO DE LA MOVILIDAD SOCIAL. PROYECTO PERSONAL)
POSMODERNIDAD: 1990-ACTUALIDAD
(TRAYECTORIAS MARCADAS POR EL ESPACIO Y EL TIEMPO DE LOS FLUJOS. TRANSITORIEDAD. VELOCIDAD.)

“Jóvenes” (2004), dirigida por Carles Torras y Ramon Termens, retrata tres tipologías de jóvenes en la Cataluña de inicios del siglo XXI. 1) Jordi (Roger Coma), un joven “bróker” obsesionado por el éxito e imbuido de los valores de los años 80. 2) Cristina (Aina Clotet) una chica imbuida en el nihilismo fiestero de los 90. 3) Pau (Pau Roca), un adolescente que ve cambiar su pueblo por la migración extranjera y cae en la xenofobia. Es una película que muestra los problemas juveniles de la época, desde la obsesión por el trabajo de los que crecieron en los 80 a las dificultades para aceptar la diversidad de los adolescentes del inicio del siglo XXI, pasando por el nihilismo postmoderno.

En la primera década de este siglo XXI, el cine español se internacionaliza. Las coproducciones, en especial con Italia, se hacen más frecuentes. Y de esta forma, vuelve el conflicto intergeneracional al cine español. En películas como “3 metros sobre el cielo” (2010), dirigida por Fernando González Molina, versión española de una película italiana, el conflicto generacional se da entre jóvenes postmodernos y padres que, al ser mayores de 50 años, todavía fueron socializados en la premodernidad franquista.

En la década de 2010 empezamos a ver en el cine español el conflicto entre los padres y madres modernos y los hijos e hijas postmodernos. Un conflicto que sucede dos décadas más tarde que en países como Reino Unido o Francia, que tuvieron una modernidad temprana.

“Los niños salvajes” (2012) de Patricia Ferreira nos presenta a tres adolescentes Joan (Pau Monner), Oki (Marina Comas), y Pau (Cesc Fabregues) que buscan expresarse, frente a padres y madres que tienen trabajos monótonos y estructurados típicamente modernos. El conflicto parece inevitable, ya que la temporalidad de los padres es estructurada y rígida mientras que los hijos gozan, pero también sufren, la fluidez postmoderna.

Recientemente, una película como “El buen patrón” (2022) de Fernando León de Aranoa nos muestra el fin del trabajo “moderno” en una empresa cada vez más “postmoderna”. Blanco (Javier Bardem), el jefe del título, podría ser la traslación a la década de 2020 del personaje que el mismo Bardem interpretó en “Huevos de Oro” (1996). No obstante, lo que en aquella película era la historia de un hombre, moderno, obsesionado por el éxito, aquí es una reflexión sobre el trabajo en un mundo postmoderno donde nada es sólido, todo fluye, y las desgracias pasan rápidamente. Un “poder sin responsabilidad” con ecos de lo que Richard Sennet llamó “la corrosión del carácter” (1999).

El cine español también ha empezado a preocuparse por la problemática de las chicas jóvenes. En “Las gentiles” (2021), la amistad de cinco chicas se transforma cuando dos de ellas se obsesionan con la idea del suicidio a través de las redes sociales. El personaje de Corrales (Paula Pérez) es un ídolo nihilista, típicamente postmoderno.

Concluyendo, la postmodernidad en España se manifiesta como brecha generacional entre los padres y madres nacidos en los 60 y principios de los 70 del siglo XX e hijos e hijas nacidos ya en pleno siglo XXI. Unos crecieron al final del franquismo y los otros han nacido en la sociedad posmoderna. ¿Quién falta? Principalmente la generación intermedia, la generación plenamente moderna, nacidos entre 1970 y 1990, que vieron sus trayectorias truncadas por la crisis económica de 2008.

Referencias

  • Álvarez Junco, J. (2001) MATER DOLOROSA: LA IDEA DE ESPAÑA EN EL SIGLO XIX, Taurus, Madrid
  • Garzón, L. (2022) “Cine, tiempo y generaciones: 50 años de transición”, Ponencia presentada en el XIV Congreso Español de Sociología, Universidad de Murcia
  • Rosa, H. (2013) SOCIAL ACCELERATION. A NEW THEORY OF MODERNITY
  • Sennett, R. (2006) LA CORROSION DEL CARÁCTER, Anagrama: Barcelona
  • Solé, C. (1998) MODERNIDAD Y MODERNIZACION, Editorial Anthropos: Barcelona

Películas Mencionadas

  • (1974) “Vida conyugal sana”, Dirigida por Roberto Bodegas.
  • (1980) “Miedo a salir de noche”, Dirigida por Eloy de la Iglesia.
  • (1980) “Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón”, Dirigida por Pedro Almodóvar.
  • (1995) “Historias del Kronen”, Dirigida por Montxo Armendariz.
  • (1996) “Huevos de oro”, Dirigida por Bigas Luna.
  • (1997) “Abre los ojos”, Dirigida por Alejandro Amenábar.
  • (2004) “Jovenes”, Dirigida por Carles Torras y Ramon Térmens
  • (2012) “Los niños salvajes”. Dirigida por Patricia Ferreira.