La violencia de género y su cobertura informativa en Diario de Burgos durante la Segunda República: El caso de la ‘Venus de Valencia’
Autores: María Angélica González y Martín García Barbadillo.
Faltaban apenas unos minutos para que el reloj marcara las cuatro de la madrugada del miércoles, 24 de julio de 1935. En el centro de la ciudad, prácticamente a los pies de la Catedral, se escuchaba el murmullo mitigado de voces, risas y música procedente del cabaret Kursaal Novedades, ubicado en la calle Sombrerería. Allí se apuraba una noche más de alcohol y lumpen -una singular excepción en la ordenada y tediosa vida social de Burgos- cuando sonaron varios disparos. Sobre la pista de baile cayó malherida Carmen Jimeno Presencia, de 19 años, conocida artísticamente como la ‘Venus de Valencia’. A su lado, Esteban de la Fuente, de 38 años, que bailaba con la joven, también se desplomó. Juan Arce Maestro, natural de Villasandino, de 36 años, había sacado una pistola con la que acabó con la vida de la pareja para herirse después él mismo. Carmen llegó muy grave a la Casa de Socorro por lo que los médicos no pudieron hacer nada para salvarla. Esteban moriría dos días después en el Hospital Provincial y Juan se recuperaría y enfrentaría un juicio por los hechos. El 12 de agosto, se celebró la vista y se conoció la sentencia: Fue condenado a 31 años de cárcel, 14 por cada asesinato y tres más por tenencia de armas y a indemnizar con 100.000 pesetas a las familias de las víctimas.
La noticia supuso un impacto de primera magnitud en aquel Burgos en el que imperaba una fortísima influencia de la Iglesia Católica a pesar de los cambios que iba instaurando la Segunda República con respecto a su relación con esa institución y a sus políticas de género que mejoraron los derechos de las mujeres. No obstante el shock, el principal periódico de la ciudad, Diario de Burgos (DB), decidió no incluir la noticia en la portada de su edición de aquel miércoles, seguramente para amortiguar el escándalo. Lo que sí hizo fue una cobertura informativa alejada de cualquier sensacionalismo, ciñéndose a los hechos y dando voz a los protagonistas. Hizo periodismo, de alguna manera, moderno y un abordaje informativo de un caso de violencia de género muy contemporáneo. También en sus errores como el de incluir declaraciones del asesino.
Seis páginas le dedicó al caso en las tres semanas que transcurrieron entre los hechos y la sentencia. La primera, ese mismo día. A las ocho de la tarde el periódico, que entonces era vespertino, estaba en la calle con este titular en su página 2, ‘Una artista del Kursaal Novedades muerta y un hombre herido. El agresor intenta suicidarse’ en un cuerpo pequeño bajo otro enorme en el que se podía leer ‘Sucesos’ en mayúsculas. La noticia cuenta que Juan había conocido a Carmen, habían entablado amistad y que él, “al parecer, se enamoró de ella al extremo de haber realizado la semana pasada un viaje a Palencia en unión de ésta y su madre”. La noche de autos la joven -sigue DB- no le acompañó porque se hallaba “con otros clientes” así que el hombre se marchó del establecimiento para luego volver “algo excitado” e invitó a la madre de la artista a champán… “De pronto -continúa- se adentró en la pista, sacó una pistola del calibre 6,35 e hizo dos disparos”. DB recabó información de fuentes gubernamentales: “Parece ser que Juan manifestó que había cometido el hecho por celos”.
Al día siguiente, se da noticia en la cuarta página del estado del herido, de la autopsia de la fallecida y se pone el foco en la madre de la víctima. María Presencia habla de la relación de Carmen con Juan y de la conversación que mantuvo con él antes de los disparos: “Me dijo que estaba enamorado de mi hija, a lo que repuse que había escogido mala ocasión cuando casi nos teníamos que marchar”. También se describe el entierro: “Desde mucho antes de la hora comenzaron a agruparse (…) numerosísimas personas, la mayor parte, mujeres”. Al tercer día de los hechos, el periódico da voz al asesino. Fue en la página 2 con el titular ‘Una conversación con el matador de la Venus de Valencia’ y el siguiente subtítulo: ‘La maté porque la quería con toda la ilusión”. Juan Arce era un habitual de la noche burgalesa, bebedor y camorrista, que ya había aparecido en la sección de sucesos de DB en varias ocasiones[1]. El texto comienza con un párrafo que tiene un componente de justificación del hecho de dar voz a un asesino: “Teniendo en cuenta que con ello se completa la información brindada hemos acudido al Hospital Provincial con el fin de entrevistarnos con el principal protagonista del suceso”. Arce habla del viaje a Palencia, sobre el que da algunos detalles como que al llegar al hotel la artista “pidió una cama de matrimonio y otra para su madre”, frase tras la cual el periódico incluye un signo de interrogación. Sigue el relato hasta que llega al cabaret: “Vi bailar a Carmen y a Esteban (…) estaba envenenado por el vino y por ella, a la que quería con una ilusión grande”. Y sigue: “Como un león verdaderamente ciego (…) saqué la pistola y disparé contra ella. Mi intención era matarla, es cierto, y la maté porque sentía un cariño profundo”. El 12 de agosto el titular es ‘El matador de la Venus de Valencia, en el banquillo’ y en uno de los subtítulos aparece la sentencia: 31 años de cárcel. Unos días después, un pequeño suelto informa de que su abogado recurrió en casación a la Audiencia Provincial. Nunca más volvió el periódico a hablar del suceso ni de sus protagonistas[2].
Varios medios nacionales se hicieron eco del suceso. La Libertad[3] lo publicó al día siguiente en dos columnas: “Un tratante de ganado, celoso, mata a la artista ‘Venus de Valencia’ y hiere al hombre que bailaba con ella”. Su relato de los hechos es sobrio. La Voz[4] hizo una cobertura muy sensacionalista. El 25 de julio publicó la crónica de José María Simal titulada ‘La dramática aventura de la Venus de Valencia” con dos fotografías y la descripción del cadáver. También habla con Juan Arce y concluye: “La hermosura de Venus de Valencia ha muerto a manos de uno de los llamados delincuentes pasionales (…) La única extrañeza que el suceso tiene es la rapidez con que la emoción amorosa surge en el agresor”. Mundo Gráfico[5] redobló la apuesta. Envió a su periodista Vicente Vidal a Burgos y a Valencia y publicó la historia a lo grande con fotos de los protagonistas y del lugar del crimen. “Sangre en el cabaret” fue el titular. También entrevistó al padre de Carmen. “- ¿Se portaba ella siempre bien en casa? -Sí, señor. Era muy buena”.
Este asesinato fue el caso de violencia de género contado con más detalle en DB durante la Segunda República. Pero no el único. En ese tiempo, el periódico recoge en sus páginas otro feminicidio en Quintana Urrilla en mayo de 1934[6], y un tercero en calidad de tentativa en Pineda de la Sierra en 1931[7]. A lo largo de todo el periodo histórico encontramos al menos 36 noticias, tanto locales como nacionales, de diferentes casuísticas que podrían integrarse en lo que hoy conocemos como violencia de género o violencia sexual. Diez de ellas son sentencias firmes por casos de abusos deshonestos (violaciones) y por estupro (abuso de menores) en la capital y en diferentes localidades de la provincia y el resto, feminicidios en otras partes de España.
Con toda seguridad, es la punta del iceberg. No solo por la posibilidad de que DB no se hiciera eco de otros casos sino porque no es sencillo detectarlos en un periódico que aún no aplicaba un orden jerárquico de las noticias y que para describir los hechos utilizaba, en muchas veces, un lenguaje alambicado que obliga a leer entre líneas. De hecho, se considera, de manera general, que la violencia de género es obviada por la bibliografía de este periodo histórico sobre el que, por el contrario, encontramos abundantes publicaciones sobre la condición de la mujer en muy diferentes aspectos. La dispersión de las fuentes, por otro lado, hace que un estudio cuantitativo sea poco menos que imposible.
El enfoque que Diario de Burgos aplica a estas noticias es mayoritariamente descriptivo y condenatorio de los hechos, pero también encontramos alguna en la que se da apuntes sobre el carácter de la asesinada o sobre sus costumbres o se achaca el suceso a un supuesto problema mental del agresor[8] como detonante del suceso. En cualquier caso, nada que no se haya podido leer en noticias sobre violencia de género en el siglo XXI con un contexto completamente diferente, con abundante información sobre qué es la violencia específica que se ejerce contra las mujeres y con no pocos códigos deontológicos dirigidos a los medios de comunicación sobre cómo abordar estos hechos.
Bibliografía
Carratalá, J. A. (2011). Hojas volanderas. Periodistas y escritores en tiempos de República. Sevilla: Renacimiento.
Hernández, R. M. (2016). TESIS DOCTORAL: La Segunda República, una coyuntura para las mujeres españolas: Cambios y permanencias en las relaciones de género. Salamanca: Universidad de Salamanca.
Junquera, M. L. (2007). Mujeres en la Segunda República. Una mirada sobre la violencia de género en Logroño. Logroño: Instituto de Estudios Riojanos.
Menéndez, M. I. (2014). Retos periodísticos ante la violencia de género. El caso de la prensa local en España. Comunicación y sociedad, núm. 22, 53-76.
Monreal, E. A. (2019). Violencia, mujeres y roles de género en Pamplona durante la Segunda República. Geografía e Historia, 26, 31-62.
Núñez, M. G. (1998). Políticas de igualdad entre varones y mujeres en la segunda república española. Espacio, Tiempo y Forma, 11, 393-445.
Sola, A. C. (2013). La violencia de género en la Segunda República. Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Número 11.
[1] En la Nochevieja de 1928 a las dos y media de la madrugada agredió “a una pupila de una casa de mala nota” de la calle Alvar Fáñez, a la que provocó heridas en un ojo y en el pómulo. En 1931 fue detenido por estafar a un hombre con un juego de cartas. Fuente: Diario de Burgos
[2] Tanto Carmen Jimeno como Juan Arce están en el cementerio de Burgos, ella en el osario y él en un nicho familiar en cuya lápida no aparece su nombre.
[3] Periódico de izquierdas editado en Madrid.
[4] Periódico editado en Madrid y dirigido a las clases populares.
[5] Una de las revistas más populares y modernas del primer tercio del siglo XX dedicada al fotoperiodismo.
[6] María García fue asesinada por su marido de varias cuchilladas. Fuente: Diario de Burgos.
[7] En 1931 y bajo el título ‘Homicidio frustrado’ se narra que en Pineda de la Sierra, Isidora Martín, de 19 años, pudo esquivar un tiro de su novio, con quien había roto “por ser objeto de malos tratos de palabra y obra”. Fuente: Diario de Burgos.
[8] Se destaca el carácter violento de la asesinada en el caso del feminicidio María García en Quintanilla Urrilla; de Catalina Suárez, degollada por su marido en Sevilla en 1933 se cuenta que bebía con frecuencia o se define como un perturbado a un maltratador en 1931. Fuente: Diario de Burgos.
Este artículo ha participado en el VII Concurso de Artículos de Divulgación Científica de la Universidad de Burgos.


