Autor: Cristina Álvarez-Marcos

Seguro que has escuchado este lema en más de una ocasión, especialmente si has visto alguna de las películas o series que se han realizado sobre los mosqueteros, inspirados en la obra del autor francés Alejandro Dumas. El motivo por el que recurro a esta expresión no es otro que abordar un método de trabajo que se plasma perfectamente en el cine, y es la ayuda mutua que se ofrecen estos personajes para salir airosos de los peligros y aventuras que corren.

Ese apoyo recíproco constituye uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta una forma de trabajar que se está integrando progresivamente en la enseñanza, conocida como aprendizaje cooperativo. Podemos encontrar varias formas de trabajar en grupo pero, para asegurar el éxito de esta metodología, hace falta que se den una serie de requisitos, seguidamente enumerados entre paréntesis.

En primer lugar, es necesario organizar a los alumnos en grupos heterogéneos de cuatro personas (1), preferiblemente, para que la diversidad sea un factor de enriquecimiento. Igualmente, ha de darse una interdependencia positiva (2) que, al fin y al cabo, consiste en la ayuda que se ofrecen los miembros del equipo entre sí con el fin de que todos puedan aprender. Para entenderlo mejor, yo lo equiparo con una experiencia Erasmus en el extranjero, donde coincides con personas de diferentes culturas e ideas, pero con las que te apoyas muchas veces en ciertas situaciones.

Fuente: www.cylobato.com

Dicho principio resulta esencial y es una de las claves del método. Pero, para ello, también es fundamental que exista un compromiso personal (3) y que se fomente la igualdad de oportunidades dentro del equipo (4), haciendo partícipe a cada miembro en función de sus habilidades y posibilidades. Esto último es lo que se denomina como participación equitativa.

Por otro lado, la dinámica propia de las tareas genera una interacción directa (5), la cual requiere poner en práctica una serie de habilidades sociales (6) para

coordinar los esfuerzos y conseguir resultados. Por último, la autoevaluación del grupo (7) es muy útil para mejorar la calidad y efectividad del aprendizaje, pues permite reforzar los aspectos positivos e identificar aquéllos a cambiar.

En resumidas cuentas, la metodología del aprendizaje cooperativo se basa en la fórmula de “la unión hace la fuerza”1. Se trata de un instrumento que propicia la interacción entre los alumnos, favoreciendo así el aprendizaje de todos ellos al mismo tiempo que desarrollan actitudes personales como la cooperación, la responsabilidad, la solidaridad, la convivencia, el diálogo y la autocrítica.

Es complicado que al principio se reúnan todos los requisitos señalados previamente, pues es probable que algunos de ellos se incorporen a medida que se vaya aplicando este método de trabajo. Obviamente, cuantas más condiciones se den, mejor se conseguirán las muchas ventajas que tiene este aprendizaje.

Los efectos más importantes derivados de esta metodología son la mejora del rendimiento académico, las relaciones interpersonales y la maduración de los estudiantes. Otros resultados colaterales beneficiosos para la salud psicológica son el aumento de la motivación, la autoestima y la capacidad de empatizar y solidarizarse con los demás. Por otro lado, este aprendizaje también favorece el desarrollo de habilidades sociales como la capacidad de diálogo, la comunicación, escuchar las ideas ajenas, tomar decisiones y resolver conflictos.

Fuente: psicopedagogia.saludyeducacionintegral.com

Mi primer contacto teórico con esta forma de trabajar tuvo lugar mientras cursaba el máster de profesorado en la Universidad de Burgos durante el año 2016. Me pareció tan interesante que decidí realizar una investigación durante las prácticas curriculares en la que pudiese aplicar esta metodología dentro del área de las Ciencias Sociales, al mismo tiempo que trataba de motivar a un alumnado que no sentía demasiado entusiasmo por la Historia.

Para ello, diseñé una actividad que se pudiese realizar combinando el trabajo cooperativo y el aprendizaje por descubrimiento guiado para potenciar la autonomía de los estudiantes en el proceso y permitirles desarrollar su capacidad de observación y análisis, comprensión, sentido crítico y de responsabilidad, creatividad, comunicación e interacción social. Además, con el fin de potenciar el carácter motivador de la práctica, recurrí al empleo de las nuevas tecnologías. En concreto utilicé la aplicación WIX2, tal como puedes ver en el siguiente enlace: http://cristiminis.wixsite.com/conjura-y-crimen

1 Para ilustrarlo, fíjate en los vídeos publicitarios que realizó la compañía de transportes De Lijn: https://bit.ly/2tpPrvJ

Portada de la página web de la práctica

Para presentar la tarea, incorporé el planteamiento de la serie televisiva El Ministerio del Tiempo y así suscitar el interés del alumnado por la misma, en caso de no conocerla. ¿Te imaginas poder atravesar una puerta y viajar al pasado para garantizar que la Historia siga su curso? Básicamente, ésta era la misión de los alumnos como “agentes”, pues se convertirían en pequeños detectives que debían resolver un crimen del siglo XVI relacionado con el caso de Antonio Pérez (secretario del rey español Felipe II).

Si visitas la web, podrás apreciar que la información está organizada en una serie de apartados o pestañas. En las Instrucciones se describe qué deben hacer los estudiantes para completar con éxito la práctica, poniendo especial hincapié en la importancia del trabajo cooperativo. Entre las Actividades que han de realizar, primero tienen que completar un informe criminal sobre la muerte de Juan de Escobedo. Luego, necesitan hacer un puzle para descubrir el nombre, imagen y recompensa del responsable del asesinato y, así, poder

Puzle (actividad 2)

calcular la equivalencia del pago ofrecido en la actualidad. Y por último, de manera opcional, podrán descubrir qué pasó al final con Antonio Pérez y localizar en un plano urbano de Madrid la calle donde se produjo el asesinato.

La pestaña Evaluación incluye la rúbrica para puntuar el trabajo de los alumnos y también el enlace a un cuestionario para que éstos valoren la práctica. Finalmente, en el apartado Saber más… se les invita a que sigan la serie El Ministerio del Tiempo y se les ofrece la opción de elaborar su propio carnet de funcionario del ministerio.

Esta investigación experimental se realizó con 90 estudiantes de cuatro clases de 2º E.S.O. pertenecientes a dos centros de la ciudad de Burgos. A continuación, se muestran los resultados cuantitativos obtenidos a través del mencionado cuestionario:

ASPECTOS A EVALUARVALORACIÓN3 (%)
1234
¿Te ha gustado esta actividad?09,525,465,1
¿Te parece motivador este tipo de actividades?6,34,82761,9
¿Te ha parecido interesante el tema elegido?1,612,736,549,2
¿Las instrucciones estaban bien explicadas?01,625,473
¿Has tenido tiempo suficiente para hacer la parte obligatoria?1,67,931,758,7
¿Te parece adecuado el tiempo dedicado a esta actividad?012,725,461,9
¿Te parecen justos los criterios de evaluación?1,73,326,768,3
¿La actividad te ha permitido adquirir nuevas habilidades y conocimientos?1,71533,350
¿Cuánto has aprendido?013,356,730
¿Seguirías investigando sobre este tema?No
36,763,3
¿Conocías la serie “El Ministerio del Tiempo” antes de hacer la actividad?56,743,3
En caso negativo, ¿te ha motivado para verla?35,364,7
¿Recomendarías esta actividad a otros alumnos de 2º ESO?1234
1,71026,761,7

Tras analizar las respuestas, se puede destacar que la mayoría de los alumnos disfrutó realizando la actividad. En casi todas las preguntas, más de la mitad dan la puntuación máxima posible (4), mientras que la valoración más baja suele comprender menos de un 2%.

Sin duda alguna, lo más ilustrativo fue el conjunto de comentarios en relación a aquello que más gustó a los estudiantes, quienes hacían referencia al planteamiento en forma de investigación, la realización del puzle, el trabajo cooperativo y que la propuesta era divertida y entretenida.

3 Valoración: 1 (nada), 2 (poco), 3 (bastante), 4 (mucho).

Es cierto que más de la mitad no conocía la serie El Ministerio del Tiempo, pero el 64,7% estaba dispuesto a verla tras realizar la práctica. Este dato fue de gran alegría, pues la actividad sirvió para motivarles a que se interesasen por una serie sobre Historia, siendo éste uno de los objetivos de su planteamiento.

Gracias a la investigación realizada, se pudo constatar que el aprendizaje cooperativo, combinado con el empleo de las nuevas tecnologías, potencia enormemente la motivación de los alumnos, quienes se involucran mucho más en la tarea. El planteamiento de la práctica, con un marcado carácter de misterio e intriga, consiguió que los estudiantes disfrutaran a la par que se despertaba su interés y curiosidad por la Historia.

Además, mientras adquirían nuevos conocimientos, pudieron desarrollar importantes habilidades sociales como el diálogo, la cooperación, el respeto y la solidaridad. Éste era uno de los principales objetivos: conseguir que disfrutaran a la vez que aprendían conocimientos y valores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aguiar, N. (2005). La escuela, un lugar para aprender a vivir. Experiencias de trabajo cooperativo en el aula. Ministerio de Educación y Ciencia

Gavilán, P. (2002). Repercusión del aprendizaje cooperativo sobre el rendimiento y desarrollo personal y social de los estudiantes. Revista de ciencias de la educación: Órgano del Instituto Calasanz de Ciencias de la Educación, 192, 505-522

Lobato, C. (1998). El trabajo en grupo: aprendizaje cooperativo en secundaria,

Bilbao: Universidad del País Vasco

Luque, A. y Navarro, E. (2011). El aprendizaje cooperativo y la enseñanza de la geografía en el marco del EEES. Didáctica Geográfica, 12, 49-72

Pujòlas, P. (2001). Atención a la diversidad y aprendizaje cooperativo en la educación obligatoria. Málaga: Aljibe

Pujòlas, P. (2008). 9 ideas clave: el aprendizaje cooperativo. Barcelona: Graó