Autor: Azucena Santillán García

A nadie le gusta estar enfermo, ni sentirse mal. Cuando no estás bien además necesitas que te escuchen con atención y que alivien tus preocupaciones. Lo que menos necesitamos cuando nos encontramos en baja forma es que nos riñan, que nos hablen con palabras que no entendemos y nos dan miedo, o que nos traten con prisa y sin sentir que a quien nos atiende le importamos un poquito.

Por eso no nos gustan los hospitales ni las batas blancas. La medicina convencional ha evolucionado muchísimo pero no nos gusta ¿Por qué? Pues puede ser que por un lado no tenga respuesta para todo y eso nos frustra y por lado sucede que el hombre está habituado a buscar respuestas que le hagan sentir bien. Nos encanta rendirnos a nuestros sesgos cognitivos para ser felices… Antiguamente divinizábamos todo lo que no entendíamos y hoy esta sucediendo algo parecido en el ámbito de la salud. No es que no entendamos cómo funciona la medicina, el páncreas o la amoxicilina, es que como hay muchas situaciones ante las cuales nos sentimos “huérfanos” y sin repuesta, pues nos hemos puesto a depositar nuestra fe en las terapias alternativas. Así somos muy modernos, innovadores y trasgresores, porque cuestionamos a la farmaindustria, al gobierno y a todo lo que se nos ponga por delante.

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) 1 de febrero 2018, nos mostraba como los españoles desconocen el fundamento de las terapias alternativas (también llamadas “Pseudoterapias”) y sin embargo confían en ellas, sobre todo en el Reiki, la homeopatía y la acupuntura. Ninguna de estas Pseudoterapias tiene eficacia probada, ninguna tiene efectos (más allá del efecto placebo) y ni siquiera tienen plausibilidad biológica (pregunten a los defensores de la homeopatía por el número de Avogadro y prepárense a disfrutar) pero los españoles las usan.  Ya se que me van a decir que tampoco saben cómo funciona un scanner, pero se hacen uno si se lo solita el médico… pero aquí estamos hablando de cosas inventadas. Si, inventadas. El Reiki por ejemplo lo inventó hace unas décadas un monje llamado Mikao Usui, y no se en que estaría pensando, pero generó algo que mueve a miles de personas a pensar que funciona y que es de origen milenario. ¡Milenario!… pues no, data de 1922. Hubo una niña de 9 años llamada Emily Rosa que desmontó esta “terapia milenaria” a través de un experimento muy simple en el cual impedía a los terapeutas ver sus manos y ella acercaba aleatoriamente la suya hacia la derecha o la izquierda. Ese experimento tan básico demostró que el Reiki no funciona y acabó siendo portada en el New York Times del 1 de abril de 1998.

También fue publicado en The Journal of the American Medical Association2, pero de poco a servido porque los fans del Reiki aumentan e incluso podemos encontrar Reiki para mascotas, Reiki a distancia y Reiki en el tiempo… si no me creen busquen en Wallapop y asómbrense. Lo ancestral y exótico nos encanta. La pena es que detrás de las bambalinas no siempre es todo como nos pensamos. Por ejemplo, con frecuencia se recurre a la longevidad de los chinos para hablar de las excelencias de la medicina tradicional china (MTC) sin embargo al consultar los datos demográficos chinos vemos que la esperanza de vida en ese país no superó los 70 años hasta los años 903, cuando empezó a implantarse la sanidad occidental. La MTC no esta regulada ni siquiera por los estándares básicos y eso es algo que preocupa a la comunidad científica4. ¿Qué llevan los preparados herbales de la MTC? Habitualmente se desconoce y eso ha acarreado más de un disgusto5.

Lo que nos contaba el CIS en febrero nos lo adelantó un estudio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT)6 realizado un año antes, y la conclusión a la que llegan los expertos es que hay que tener mucho cuidado con el auge de las pseudociencias. ¿Por qué? Porque no están controladas, no son inocuas y son potencialmente peligrosas. Son muy molonas, pero no arreglan nada. Y eso no lo digo yo, lo dice la Colaboración Cochrane que es la que publica las mejores revisiones sistemáticas y metaanálisis del planeta. Los datos son tozudos, y por mucho que los partidarios de las terapias alternativas recaben testimonios de “a mi me funciona”, la realidad es que no tienen efecto mas allá del efecto placebo. Seguramente estas Pseudoterapias y quienes las aplican cubran aspectos interesantes que hay que tener en cuenta: empatía, ambiente agradable, trato muy cordial… probablemente. Pero bueno, si es así esperemos que la oleada de la “humanización” de los servicios sanitarios ayude a cubrir esa falta7.

Lo cierto es que lo natural, lo ecológico y lo alternativo está de moda así que necesitamos espíritu crítico. Si el pensamiento mágico predomina en nuestra sociedad, nos vamos al carajo. Vamos a ver, se puede entender que por seguir una moda los gin-tonic parezcan ensaladas, pero por ser “cool” no podemos poner en riesgo nuestra salud ni la de los demás. El movimiento antivacunas se ha puesto de moda y se esta cobrando docenas de víctimas en Europa a través del repunte del sarampión. También se han puesto de moda los collares de ámbar para aliviar los problemas de la dentición de los bebes sin tener demostrado ese efecto, pero sí que están claros los peligros de estrangulación y asfixia. En fin, hay muchos ejemplos y los seguirá habiendo mientras los profesionales de la salud no seamos capaces de comunicar a la población todas estas cuestiones sin entrar en paternalismos, pero haciendo ver la importancia de la evidencia científica (VIDEO) y generando un clima de confianza hacia la ciencia en general y las ciencias de la salud en particular. ¿A que ustedes no volarían en un avión pilotado por una persona cuya formación se reduce a un curso de 100 horas impartida por un chiringuito? Pues eso… En las consultas y habitaciones de hospital no tenemos incienso y música chilín-chilout pero tenemos ciencia y evidencia8. ¡A su salud!

Referencias

  1. Centro de Investigación de Investigaciones Sociológicas. Barómetro Febrero 2018 [Internet]. CIS; 2018. Available from: http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2018/Documentacion_3205.html
  2. Rosa, L., Rosa, E., Sarner, L., & Barrett, S. (1998). A close look at therapeutic touch. JAMA, 279(13), 1005-1010.
  3. Indicadores esperanza de vida China. Public Data (Directorio de datos públicos de Google) [Internet]. Disponible en https://www.google.es/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&met_y=sp_dyn_le00_in&idim=country:CHN:USA:JPN&hl=es&dl=es Consultado el 5 de Diciembre de 2017
  4. China to roll back regulations for traditional medicine despite safety concerns . Nature. [Internet]. http://www.nature.com/news/china-to-roll-back-regulations-for-traditional-medicine-despite-safety-concerns-1.23038 Consultado el 25 de junio de 2018).
  5. Coghlan ML, Haile J, Houston J, Murray DC, White NE, Moolhuijzen P, et al. (2012) Deep Sequencing of Plant and Animal DNA Contained within Traditional Chinese Medicines Reveals Legality Issues and Health Safety Concerns. PLoS Genet 8(4): e1002657. [citado  2018  jun  25] Disponible en: https://doi.org/10.1371/journal.pgen.1002657
  6. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. VII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia. 2017. [Internet]. [Consultado el: 25 de junio de 2018]. Disponible en: http://www.idi.mineco.gob.es/stfls/MICINN/Cultura/FICHEROS/2017/Dossier_PSC_2017.pdf
  7. March J. Humanizar la sanidad para mejorar la calidad de sus servicios. Revista de Calidad Asistencial. 2017;32(5):245-247.
  8. Santillán García, Azucena. Responsabilidad, ciencia y evidencia frente a las pseudoterapias. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición digital) 2017; 26(4). Disponible en http://www.index-f.com/index-enfermeria/v26n4/11868.php Consultado el  25 de junio de 2018

VIDEO

Explicando lo que es la Enfermería Basada en Evidencias a los ciudadanos en el Programa televisivo “Cita Previa” emitido el 21 de Noviembre de 2013:

https://www.youtube.com/watch?v=ndi7nkS7EDk

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