¿Has oído hablar de la España vacía o vaciada? Seguro que sí. Es la expresión de un grave problema demográfico que afecta a una parte importante del territorio español y sobre el que está puesto el foco mediático en estos momentos. El problema viene de muy atrás pero fue el periodista de El País Sergio del Molino el que, en 2016, acuñó el término y “tocó la fibra” de gran parte de la población que, de una forma u otra, tiene una fuerte vinculación emocional con lo rural y los espacios naturales.

Imagen de la España vacía.Joaquín Recaño. Centro de Estudios Demográficos. Universidad Autónoma de Barcelona

¿Sabes que Castilla y León es la región del mundo con más lugares designados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad? Nada menos que ocho enclaves merecen esta distinción. Si hablamos de patrimonio cultural y natural, sin más denominaciones añadidas, la lista de elementos singulares es interminable. Lo malo es que gran parte de ese patrimonio está en peligro porque se encuentra en zonas despobladas y conservarlo es cada vez más difícil. La prestigiosa Asociación Hispania Nostra lleva varios años elaborando una “lista roja del patrimonio español” con el fin de dar a conocer y proteger aquella parte del patrimonio cultural y natural que se encuentra amenazado o abandonado. Lamentablemente, Castilla y León encabeza la lista con 273 elementos de un total de 733 en toda España, ¡más del 37%!

Imagen de la página web de la “lista roja” del patrimonio de Hispania Nostra https://listarojapatrimonio.org/localizacion-ficha/castilla-y-leon/

¿Y el movimiento slow?, ¿Lo conoces? Nació como respuesta al fast food, un tipo de comida rápida, industrial, llena de aditivos y por tanto insana. Para demostrar que hay otras formas más inteligentes de alimentarse surgió el slow food. Este movimiento promueve el consumo de productos cercanos y la puesta en valor de una comida mucho más natural al estilo tradicional. Asociado a este concepto han surgido otros como el slow fashion, relacionado con el consumo responsable de prendas de vestir e incluso el slow life que propone, desde un punto de vista global, un estilo de vida más reposado, orientado a disfrutar de cada momento y a tener una experiencia vital más plena.

Estarás pensando que a qué viene tanta pregunta y además sobre cuestiones tan diferentes ¿no? Vale, pues vamos a meter en una coctelera estos tres conceptos y ¡a ver qué pasa!

Pasa, que tenemos dos enormes problemas y una gran solución… Hay un tipo de turista, mejor dicho de viajero, que está dispuesto a hacer de su recorrido una experiencia placentera. Una experiencia que no solo le lleve al destino sino que, además, le permita ir disfrutando del patrimonio natural y cultural que atraviesa de una forma tranquila y enriquecedora. Este viajero para en los sitios de interés, disfruta de las vistas, de la cultura autóctona y del contacto con los lugareños, degusta los productos típicos y se aloja en los establecimientos rurales contribuyendo a dinamizar las economías locales de esa España vacíada de la que hablábamos al principio. ¿Y por dónde lo hace? Pues por las llamadas slow ways o “carreteras tranquilas”, vías con poco tráfico, mucho paisaje y que permiten el acceso a un patrimonio excepcional.

Hay algunos países que ya han entendido que el futuro del turismo “de calidad”, interesado por el medio y respetuoso con la historia del territorio que visita, está en las carreteras con encanto, paisajísticas, escénicas o, cómo hemos preferido denominarlas nosotros, slow ways. Un ejemplo es Noruega. Sus dieciocho Rutas Panorámicas se han convertido en un referente internacional de cómo gestionar un turismo de manera productiva y sostenible.

¡Estupendo! Cuando nuestra economía nos lo permita viajaremos a Noruega a recorrer esas rutas fantásticas llenas de paisajes espectaculares, pero ¿Y nosotros? ¿No tenemos carreteras de estas características? Por supuesto que sí, y muy cerca…

A pocos kilómetros de Burgos podemos encontrar una carretera que nos lleva hacia el mar a través de extensos campos de cereal, angostos desfiladeros, páramos inhóspitos, profundos cañones dentro de un parque natural y, antes de entrar en Cantabria, un pequeño mar a las faldas de las montañas. Pasaremos junto a monasterios, palacios, balnearios, castillos, cuevas  e incluso junto a los caballitos de la única explotación petrolífera de toda la península ibérica, ahora clausurada. ¿No te parece un patrimonio excepcional?

Los 88 kilómetros del tramo burgalés de la carretera nacional N-623 que une Burgos con Santander a través del puerto de El Escudo constituyen el paradigma de lo que debe ser una “carretera tranquila”.

Tramo burgalés de la carretera nacional N-623. Elaboración propia sobre mapa de Google Maps

Como podrás imaginar, no todas las vías sirven como slow way. No es suficiente con que sea una carretera “bonita”. Para acertar en la selección, sin empobrecer el concepto, es necesario realizar trabajos previos que confirmen su carga patrimonial, análisis paisajísticos que ponderen calidad y variedad, determinación de cuencas visuales e incluso estudios de intensidad de tráfico, accidentalidad o vialidad invernal y un plan de comunicación para dar a conocer el proyecto tanto por medios convencionales como mediante las modernas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

¡Y todo eso es lo que hemos hecho! Hemos empezado por plantear una “franja de integración patrimonial“ cuyos límites se sitúan a ambos lados del eje de la carretera de tal forma que nos permita ajustar el área de estudio a un reducido corredor que resulte cómodo al viajero y no lo desvíe demasiado de la ruta principal.

Franja de Integración Patrimonial. Elaboración propia sobre mapa Diputación de Burgos

Luego, procedimos a explorar la franja en busca de elementos singulares para elaborar un catálogo patrimonial. El resultado fue simplemente abrumador: sitios históricos como la cuna del Cid legendario en Vivar, imponentes castillos como el de Sotopalacios o el de Virtus, palacios como el de Arce-Bustillo en Sedano, monasterios como el de Fresdelval, conjuntos histórico-artísticos como los de la villa de Sedano, Escalada, Pesquera de Ebro y Orbaneja del Castillo –galardonado varías veces por ser uno de los pueblos más bonitos de España-, el Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón, el Geoparque Mundial de Las Loras, la Vía Verde Santander-Mediterráneo -una de las más largas del país-, la cueva subacuática del Pozo Azul –una de las más largas del mundo-, cuatro importantes senderos de gran recorrido (GR), el Embalse del Ebro con todas las oportunidades que ofrece para los deportes náuticos, vestigios funerarios de la Guerra Civil como la espectacular Pirámide de los Italianos o el tren de La Robla -la línea férrea de vía estrecha más larga de la Europa continental- entre otros tesoros.

Un momento… ¿Y todo esto en algo menos de noventa kilómetros? Pues sí, todo eso y la enorme variedad de paisajes que además cambian radicalmente con cada estación del año.

Decálogo gráfico de los elementos más singulares de la slow way N-623 en su tramo burgalés. Elaboración propia sobre mapa de Google Maps

Una vez confirmado el enorme potencial de la ruta hay que adecuar la carretera para que ofrezca al viajero facilidades en el disfrute de tanta riqueza. Son esenciales las áreas de información y descanso y los apartaderos y miradores, cuanto más espectaculares mejor – tomemos nota de lo hecho en Noruega-, para poder contemplar el paisaje con seguridad. De la misma forma es imprescindible disponer de una señalización específica, que de forma continuada, guíe con facilidad a los lugares de interés, puntos que ofrezcan información tanto por medios convencionales como mediante las nuevas tecnologías de realidad virtual y aumentada e incluso un centro de interpretación de la propia carretera que explique todo su contenido.

Recreación virtual del mirador Burgos623 sobre el pueblo de Escalada. Elaboración propia sobre mapa Google Earth

Una página web visual y atractiva y un plan de comunicación atrevido que incida en lo original del producto y en la oportunidad que supone para todos llevar a cabo el proyecto harán el resto. Lo más caro, que es la propia infraestructura de la carretera, ya está construido. El patrimonio solo hay que cuidarlo y esta es una magnífica forma de ponerlo en valor. Como decía Freeman Tilden –gran experto en cuestiones patrimoniales- “A través de la interpretación, la comprensión; a través de la comprensión, el aprecio; a través del aprecio, la protección”.

Y sobre esa España vaciada… ¿Que habría más bonito que ver a sus gentes volver a sonreir porque los pueblos han recuperado la “vida” que perdieron? Una sonrisa tan grande como la del alcalde de Sargentes de la Lora –un pueblecito cercano a la carretera- aquel día de 1964 cuando descubrieron petróleo en su pueblo.

Eso es lo que puede ayudar a conseguir el proyecto slow way N-623.

Alcalde de Sargentes de la Lora el día que se descubrió petróleo en su pueblo. Portada de ABC de 9 de junio de 1964