En un antiguo texto chino se encontró grabada una pregunta:

“¿Será venturoso el parto de la señora Hao?”

La respuesta era:

«Si el niño nace en un día ding, venturoso; si nace en un día geng, muy afortunado».

Al final del texto se puede leer lo siguiente:

…«Tres semanas y un día después, la señora Hao dio a luz en un día jiayin. No hubo suerte. Era una niña».

En realidad, quien no había tenido suerte, había sido aquella niña que nacía en un mo- mento y en un lugar, en la antigua China en el que ser mujer carecía de valor y su condición estaba regida por estrictas reglas morales que constituían una severa disciplina que la oprimiría tanto física como mentalmente durante toda su vida.

En la sociedad medieval china, la igno- rancia y la obediencia eran consideradas las grandes cualidades de las mujeres las cuales debían observar “cuatro virtudes obligatorias”: moralidad, discreción al ha- blar, modestia y diligencia para el trabajo. También debían respetar “tres obedien- cias”: al padre cuando era soltera, al ma- rido cuando era casada, y al hijo primogé- nito cuando era viuda.

Su proyecto vital se resumía en prepararse para un matrimonio concertado con un hombre al que nunca había visto antes, pues el código feudal  establecía  la separación estricta entre hombres y mujeres. Antes de su matrimonio permanecían encerradas en las llamadas habitaciones de las mujeres, donde se dedicaban a bordar y preparar su ajuar mientras realizaban todas las tareas domésticas y atendían a los miembros de  la familia. Después de la boda, seguían viviendo en casa de los padres hasta que tenían su primer hijo, entonces se trasladaban a la casa del marido de donde tampoco les estaba permitido salir; allí continuaban haciéndose cargo de todas las tareas del hogar de su nueva familia  y como distracción únicamente se les permitía hacer labores de costura y bordados con otras mujeres que compartían su mismo destino.

Para resultar atractivas a la mirada de los hombres debían además poseer el atrac- tivo erótico de los “sancunjlian” o “pies pequeños a la fuerza”, conocidos como Pies de Loto, que debían reunir los siete caracteres clásicos que los convertía en obscenos fetiches, esto es, ser“delgados, pequeños, agudos, curvos, fragantes, suaves y simétricos”.

La historia de por qué se llamaron Pies de Loto, deja poco espacio a la imaginación…

¿EN QUÉ CONSISTÍA LA TRADICIÓN CHINA DE LOS “PIES DE LOTO”?

Cuenta una antigua leyenda que la tra- dición surgió en el siglo X durante el gobierno de la dinastía Tang, cuando el emperador Li Yu solicitó a una de sus cortesanas que vendara sus pies para que adoptaran la forma de la media luna al bailar, apoyando las puntas de tal for- ma que representaran una flor de loto  de seis puntas. El baile resultó tan bello  y cautivador que las demás mujeres de la corte quisieron imitarlo.

El procedimiento para conseguirlo era largo y extremadamente doloroso. Comenzaba entre los 4 y los 6 años, tras consultar a un astrólogo. En una mezcla de hierbas y sangre animal se introducían los pies con el supuesto fin de eliminar infecciones; luego se rompían uno a uno los huesos de los dedos y se doblaban bajo la planta con la ayuda de ven- das de seda o algodón, repitiendo este ritual cada dos días durante 10 años.  Este proceso no sólo producía un dolor constante, sino muchas infecciones que podían conducir a la muerte. Mientras el pie se iba deformando, el pulgar permitía mantener algo de apoyo y un cierto equilibrio.

Pero las “ventajas” llegarían después… Una mujer con la movilidad tan limitada no podría llegar muy lejos, así que  era un apreciado símbolo de castidad y para el hombre, una propiedad segura que nunca se plantearía participar en la vida social, mucho menos en la política y que a duras penas podía moverse a saltitos para llegar con esfuerzo a los campos de arroz a trabajar…

DE CÓMO LA ESCRITURA DE INSECTOS LAS LIBERÓ

En este contexto nació en el sur de China, la “escritura de insectos”, el Nüshu, que literalmente significa “escritura femenina”, creada y utilizada solo por mujeres, como un secreto compartido, un lengua- je que como tal les sirvió para transmitir sentimientos y compartir experiencias, organizar el mundo de las cosas cotidianas y construir una identidad femenina contra los muros acristalados, invisibles de la dominación patriarcal.

El hecho de realizarse con agujas, utilizando hilos de seda, cáñamo, oro o plata dorada y trazos de pincel finos, le dotó de un aspecto filoso que fue la razón por la que las mujeres la llamaron “escritura de insectos” (y no nüshu, que es la denominación de los investigadores). Aunque deriva de los caracteres chinos, no tiene una forma cuadrada  sino que se representa con trazos filiformes, con puntos, líneas verticales, inclinadas, arqueadas y oblicuas o en forma de rombos estilizados.

Además del sistema de escritura, estas mujeres también crearon su propia literatura y folclore, y establecieron una red de ayuda y apoyo entre mujeres que tradicionalmente quedaban relegadas a las labores del hogar, sin posibilidad de socializar, que ayudó a fortalecer los lazos de hermandad entre ellas (laotong), mediante el empleo del alfabeto nüshu para las canciones y el nühong en labores de costura y bordado, abriendo ventanas desde ese mundo aislado.

En secreto, los pañuelos, las sábanas, las mantelerías, las colchas bordadas, las cartas y los diarios en nüshu hilvanaban una senda de sollozos, que no precisaba más tinta que las lágrimas derramadas y los hilos de lino, de cáñamo, de algodón, lana o seda se iban prendiendo en la tela expresando emociones, como soporte  de la soledad y creando redes de complicidad femenina que iban surgiendo en aquella “escritura de insectos”, que se heredaba de madre a hija y era quemada cuando la mujer moría.

La Antropología estudia las culturas desde perspectivas diferentes, pero en todas ellas hay un nexo común que las define como un conjunto  de  normas,  valores  y creencias compartidas por todos sus miembros y transmitidas a las siguientes generaciones. La naturaleza humana posee una extraordinaria capacidad para la variabilidad cultural y en ese mosaico de diversificación, nos muestra muchas veces costumbres y tradiciones que a lo

largo de la historia se han reproducido durante generaciones con normalidad y que analizadas con un mínimo de racionalidad hoy en día nos resultan brutales, algo espantoso y horrible, pero en ese flujo continuo, dinámico, en el que se encuentran todas las culturas , aparece la posibilidad y la capacidad de trans- formarse, lo que deja espacio a la esperanza de que terminen para siempre las prácticas que arremeten contra la dignidad humana.

El «pie de Loto» fue prohibido por el gobierno comunista a partir de 1911, y su práctica comenzó a castigarse por ley gracias a la presión de la cultura extranjera y a la influencia de intelectuales pioneros durante el siglo XIX. Se prohibió oficialmente después de la Revolución Xinhai que tuvo lugar en 1911 contra la dinastía de los Qing, que llevó al estable- cimiento de la República de China.

En el año 2.004 apareció en las noticias la muerte, a los 98 años de edad, de  Yang Huanyi, para la gran mayoría una desconocida, pero gracias a ella los investigadores pudieron estudiar y descifrar cartas, poemas y el lenguaje de los bordados en tela o abanicos, ella era una de las últimas mujeres que conocían el nushu. Esta mujer en el año 1995,  había sido una de las representantes más importantes en Pekín, en las Naciones Unidas, durante la Conferencia sobre la Mujer. Desde entonces, el gobierno chi- no intenta mantener viva esta escritura. Hoy en día es símbolo del feminismo, objeto de estudio para lingüistas de todo el mundo y ostenta el premio Guinness al lenguaje de género más específico.

A todas aquellas mujeres anónimas que crearon en silencio un código lingüístico utilizado solo por ellas, que compartían las mismas adversidades y el deseo de fortalecer lazos con otras mujeres, de compartir y quizás hasta de divertirse, va dirigido este artículo con la seguridad de que el camino será largo y no exento de lucha, pero ha comenzado y nos encontramos en un punto de no retorno. Nos unimos a ese pacto grabado en bronce que nos recuerda que “Todas las mujeres bajo el cielo pertenecen a la misma familia” (1).

(1) En la provincia de Jiangsu se encontró una moneda de bronce con caracteres nüshu que decía así: “Todas las mujeres bajo el cielo pertenecen a la misma familia”

Fuentes:

Chen Xiaorong. ‘Nüshu’: lágrimas al sol. El Correo de la UNESCO, 2018. Disponible en: https://es.unesco.org/courier/2018-1/nushulagrimas-al-sol Fernández Rosado. J.D. Revista Instituto Confucio.

Número 47. Volumen II. Pags. 60-65. Marzo de 2018. Disponible en: https:// confuciomag.com/nushu-escritura-se- creta-mujeres

Macías Rodríguez, Claudia. Huellas de la escritura nüshu en un cuento mexi- cano. México y la Cuenca del Pacífico, vol. 13, núm. 38, mayo-agosto, 2010, pp. 61-81Universidad de Guadalaja- ra, Guadalajara, México. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo. oa?id=433747496004

Zhao Liming. Nüshu y la cultura del Nüs- hu. Disponible en: http://diposit.ub.edu/ dspace/bitstream/2445/66619/1/ Gao%20Yishuang.pdfw

Fotografías:

Páginas 2 y 4

Living History: Bound Feet Women of China (Jo Farrell)

Página 3:

Mujeres chinas. Alrededor de 1900. FPG/Hulton Archive/Getty Images Página 5:

Nushu: the secret language of women | Elemi Fuentes